Este correo les llegó a todos ustedes en la primera instancia, antes de crear este blog. Pero para que haya una continuidad en el contenido, lo publico también.
Me he sentado más de 15 veces en estas últimas dos semanas para escribir y contar cómo van las cosas, pero me he tupido, no se he sabido cómo hacerlo o lo he aplazado. Hoy sábado 15 de marzo, más aburrida y sola que un dedo, me propuse que, sí o sí, mandaba el mail en cuestión.
A ver, empecemos por el ahora. En este minuto me encuentro en la oficina donde trabajo en Maria Elena. Después de levantarme y tomar desayuno, encontré que la mejor opción era venir a la oficina donde hay Internet. Se cae a cada rato y tiene problemas, pero me mantiene conectada, algo que, en teoría, uno va necesitando cada vez menos según mis compañeros.
Llegué a Maria Elena el miércoles en la noche. Tuve que quedarme en Antofagasta hasta ese día porque teníamos una reunión con la gente de SQM (ex Soquimich), que son la entidad de acogida para Servicio País en la comuna.
Bueno, obviamente no cacho nada mucho todavía ni me encuentro con el territorio conquistado en ningún sentido del concepto. La casa donde vivo la comparto con dos personas: Mónica y Gerardo. Mónica lleva seis meses acá; Gerardo, dos años y se va a fines de marzo. Ahí nos quedaríamos Mónica y yo y en teoría llegaría un profesional más a principios de abril (ojalá). Por otro lado, yo aprovecharía de quedarme con la piesa de Gerardo que es mil veces mejor que en la que me encuentro actualmente. Ésta, claramente no era piesa, sino algo así como lavadero o piesa que no terminó de hacerse. El piso es de cemento irregular, las paredes tienen algunos hoyitos (son delgadísimas) y por ejemplo, en la cabecera de la cama tengo una llave de agua que por suerte no funciona, pero está instaladísima.
Por esas cosas de Murphy, cuando llegué a situarme ahí, corrí la cama y ¡¡me encontré un ratón muerto!! Bueno, obviamente no dormí ahí esa noche, Mónica me asiló en su habitación. Al día siguiente desinfecté el territorio, compré anti ratas y hasta enceré para darle color al piso.
Ya el jueves vine a la oficina, en dos días he ido cachando algunas cosas, pero aún me siento perdida. La cosa se ve entretenida. A ratos me motivo mucho, luego me baja el ánimo y me frustro; en otros momentos me siento inútil y luego la con más iniciativa. No ando bipolar, sino que "decilar", la cantidad de estados anímicos que siento al día es heavy. Y las últimas semanas han sido así.
El pueblo, aún no conozco mucho. Pero en resumen para los que no conocen: es polvo más polvo más polvo, todas las casas son iguales en fachada, es medio sucio, no es lindo de mirar, pero tiene su encanto, hace calor, parece medio fantasma pero hay gente (como 5 mil habitantes), todo cierra a las 2 de la tarde y abre a las 5. Pero así como queda ese espacio sin producción, luego como a las 8 dejan sus trabajos. O sea, se compensa.
Por otro lado, esto de la tierra que abunda no sólo seca el pelo y la garganta, sino que hace que se hagan remolinos. Mónica me contaba antes de llegar acá, que al principio de su llegada ella muchas veces salía de casa bañadita y lista para ir a la oficina y la agarraba un remolino por lo que debía volver a ducharse. A su vez, algo que abunda, son los perros callejeros, por lo que no es extraño ver a miles de canes deambulando, peleando entre sí, buscando agua o comiendo la basura que hay en las calles.
Aquí todas las casas colindan, por lo que la privacidad no es algo que uno pueda mantener, menos si las paredes tampoco hacen el favor. Por otro lado, para ver televisión o escuchar música es "la ley del parlante más power", porque todos ponen a lo que da el volumen de sus equipos y esto puede durar hasta tarde.
Como ven, nada es muy certero por el momento, no conozco bien ni mi pega, ni tengo mi piesa instalada, ni manejo el espacio de MElena. Supongo que es cosa de tiempo cada una de ellas. Sea como sea, lo primero que pase, será como mi riel a seguir, mi base sólida, por que me siento muy a la deriva, sobretodo en días así como fines de semana o los espacios muertos. No hay mucho con quien hablar y no quiero acosar a mis compañeros, más que mal trabajamos y vivimos juntos. Sería como mucho ya pedirles más. Además que ellos ya están acostumbrados y tienen sus rutinas. Por lo que apelo a la observación y a ir re-conociéndome a mí en estos espacios nuevos.
Es eso lo que quizás hace extrañar, el no tener lo conocido, por que aún no conozco mis recursos, debo generarlos. Además que creo que la melancolía se debe al agote de las últimas semanas, donde no he parado desde que me avisaron que había quedado. Luego, la semana de capacitación en Picarquín que se hizo extremadamente pesada. Entretenida, sí, pero agotadora. Mucho estimulo, mucha gente (500 personas), piesa compartida con 7 personas más, duchas comunitarias, actividades desde las 9 hasta las 11 de la noche a veces y todos tratando de entender algo más de lo que se nos venía.
Ahí conocí a varias de las personas que andarán por la región, gracias a Dios hubo muy buena onda y feeling, eso tranquilizó bastante he de confesar.
Los módulos eran bien interesantes, daban ganas de saberlo todo ahora ya, pero como era uno tras otro, la concentración a las 5 de la tarde ya era casi un chiste. Como cosa graciosa, en una actividad el último día, cada zona (yo soy norte grande), debía hacer una obra de teatro y bueh, fui una de las actrices: imité a una española de recursos humanos de la Fundación que había hecho un panel para explicar los contratos. Salió re bueno, se rieron mucho, así que me matriculé como "la española". Esas instancias siempre son gratificantes.
No se qué me depara el futuro, estoy intentando concentrarme en el día a día, el aquí y ahora, sino la ansiedad es muy grande. Quiero aprender, quiero podérmelas, quiero lograr cosas y sentirme orgullosa de mí. A ratos se me hace complejo acordarme, soy mamona por esencia, soy de mi gente, de mi espacio, de las cosas seguras, pero siempre hay algo que me empuja a buscar más allá, a lo desconocido y aún no logro establecer mi equilibrio… Una dualidad extraña pero real. No tengo muchas respuestas y trato de no encontrarlas, tiendo a pensar que éstas llegan con el tiempo, porque al final una respuesta sin el camino recorrido carece de valor, no? (esa es como la frase cliché para que se rían los que siempre se burlan de mis frases).
En fin, mi sábado ha pasado tranquilo frente a mi PC, escuchando música y pasando el calor. Recordando a cada uno de ustedes y esperando que, ojala, más de alguno se anime a venir por estos lados (San Pedro está a dos horas y media) y así me visiten por el día que sea. De verdad que sería lindo.
Espero ir escribiéndoles cada semana o lo más seguido que pueda para tenerlos al tanto. Escriban ustedes también!!
Los quiero mucho, mucho, mucho. Se les extraña y espera.
Pampinamente,
Amaya.-
19/3/08
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2 comentarios:
ufff en el mail no se veia tan largo jajajajaja parece que realmente nos hechas de menos ..
besos
Chio
dale simply red, dale con todo y pregunta que es estar calato, que son las calaminas,
un besote grande
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