7/4/08

SAN PETER

El viernes me fui a San Pedro de Atacama. Partí a las 9:45 de Maria en el TurBus que llegaba directo al destino en cuestión. Me tocó un ayudante de chofer medio confianzudo pero buena onda, pero pese a todo, llegué sana y salva un poco antes de la 1 de la mañana.
Alejandra y Francisca son mis compañeras de SP allá en San Pedro, ellas junto a Ximena –compañera SP de Calama-, me fueron a buscar al Terminal y nos fuimos a la casa que Ale ese mismo día había logrado arrendar.
Todas cansadas, conversamos un rato y nos quedamos profundamente dormidas. Como recién se comienzan a acomodar las niñas, no tenían nada, así que habían logrado conseguirse dos colchones y dos colchonetas donde nos repartimos para dormir.
El sábado me desperté como a las 9, compramos cosas para el desayuno y nos alimentamos de lo mejor. Claro que como buen pueblo turístico, todo es a precio turístico lo que hace transpirar al bolsillo. No es menor desde ese prisma el que a las chicas les haya costado tanto encontrar casa.
Después del desayuno, salimos a caminar un rato por el pueblo. Yo había estado dos veces antes por San Pedro, pero es diferente ver los mimos lugares desde otro lugar, en este caso, con las aventuras y desventuras de las niñas a quienes no se les ha hecho nada fácil este primer mes. Partiendo por la búsqueda de casa, el trato de la gente, los líos personales con la gente con la que trabajan, las burocracias, etc.
Acompañamos a la Pancha a ver una casa que resultó de lo más linda y quedó casi sellado el trato, así que esta semana ya debiera estar asentándose en su nuevo espacio.
Tras esto, visitamos el cementerio. He de confesar que hay algo de estos lugares que me llama mucho la atención. No es que tenga algo con la muerte, pero los cementerios hablan tanto de la gente de los lugares, sus costumbres, formas de vivir, etc. Que los hacen tan llamativos.
Tras esta visita al mundo de los muertos nos fuimos a tomar un aperitivo y luego a almorzar. Los ritmos son otros acá en el norte, así que tuvimos que esperar como dos horas para alimentar la tripa. La comida, exquisita, pero parecía un canapé. Y claro, logramos encontrar este lugar a precio de menú, pero el agua salía 1000 pesos… j aja ja.
Llegamos a casa a ponernos zapatillas para ir al Pukará de Quitor, una fortaleza de los atacameños construida hace más de 700 años que queda a unos 3 kilómetros de San Pedro. En este paseo también visitamos una cueva que hay atrás del Pucará, la vista que se tenía al valle era preciosa: el volcán, las planicies, los contrastes, el cielo, las montañas… Sobrecogedor.
En la noche visité a una amiga que no veía hace mucho que trabaja en un hostal: la Pao. Camino a verla descubrí un montón de calles que jamás había conocido, por lo que me contó la Pao es un espacio que ha ido creciendo los últimos tres años más o menos.
Estuvo muy rica la conversa y el poder conocer a su hijo, Pablo, de 2 años.
Más tarde llegó mi compañera, Mónica junto a su pololo, Rulo. Así que, Ale, Francisca, Xime, Mónica, Rulo y yo nos fuimos a comer algo. Tras eso, empezamos a buscar un local donde carretear y donde supieran dónde seguiría el carrete. Esto, porque hace un par de años pusieron la restricción que a las 2 de la mañana se tiene que cerrar todo. Desde ahí, comenzaron a aparecer las famosas fiestas clandestinas. La mayoría de éstas son en las casas de los que terminaron viviendo en San Pedro tras “un viaje de 7 días, pero me enamoré y me quedé”.
Finalmente nos quedamos Mónica, Rulo y yo. Las otras chicas se fueron a dormir. Ahí conocimos a varios personajes. Un tal “chicho” o “checho” o “chucho”, que era garzón y pelaba mucho el cable. Luego, a Roxanna, una niña que era de Puerto Montt pero trabajaba cantando en un grupo de música en el restaurante. Ahí la conversa fluye y comenzamos a cachar que a eso de las 2 de la mañana la masa se encontraba en una intersección de la calle principal con cara de “y bueno, qué hacemos?”, hasta que alguien comenzaba a correr la voz.
En este caminar y mirar con cara de nada a todos, comenzamos a hablar con distintas personas. Por ejemplo, Felipe, un chef independiente que vive en Pisco Elqui pero lleva un mes en San Pedro y luego a un amigo de Felipe, Cristian, que lleva tres años ahí y ahora está poniendo su propios Hostal con un amigo.
Este último nos dijo que había una peña al otro lado del pueblo, claro que “es de la gente del pueblo, de los atacameños”. Partimos.
Claramente yo debo haber sido la más rusia y extranjera del lugar. Por lo que me contaba Cristian cuando él va ahí si quiere sacar a bailar a una niña tiene que primero pedir permiso a quienes la acompañan por que sino le hacen la vida imposible.
Era bien extraño el lugar, mucho “curaito” de pueblo, regetón y cumbia, costumbres atacameñas mezcladas con la onda turística… Un espacio singular.
Ahí nos quedamos bailando y pelando el cable hasta que nos logramos encontrar con Mónica y Rulo para irnos a casa.
Dormir fue una odisea porque Rulo roncaba como mi papá antiguamente, así que me costó demasiado quedarme dormida y las niñas que ya estaban durmiendo, se despertaron. J aja j aja.
El domingo despertamos temprano porque las niñas de San Pedro tenían salida a terreno. A las 9:30 ya estaba duchadita y como a las 10 fuimos a tomar desayuno.
Con Mónica queríamos aprovechar de pasar a Calama a hacer compras, así que a las 12 tomamos bus ya que luego no había hasta como las 4:30 y ya se nos iba a hacer demasiado tarde.
Ella fue a almorzar con Rulo a la casa de los papás de éste último y yo me fui donde la Xime. Comimos en el mall y aproveché de ir al súper y vitrinear. No había mucho más que hacer y tampoco da para pasear mucho. No quiero ser mala onda con Calama, pero creo que es el lugar más feo y hostil que he conocido en mi vida. Calles sucias, gente rara, da inseguridad todo… no se, a mi juicio hay que tener cojones para estar ahí. La Xime finalmente logró encontrar una pieza por 160 lucas –que es súper barato para lo que hay- es de dos por dos y más allá de las 8 de la noche no sale porque todo el mundo le ha dicho que es peligroso. Heavy.
Logramos conseguirnos pasaje a Maria a las 20:30, después de averiguar y caminar por distintos lugares ya que TurBus salía a las 11 de la noche!!! Horror!! Pensábamos que era a las 19 pero habían cambiado los horarios.
A las 22 ya estaba en Maria Elena y a las 22:30 profundamente dormida….
Fin de semana agotador…
Esta semana se viene agradable, porque el jueves llega mi madre, así que tengo todo el incentivo!
Ya les contaré más. Abrazos y buena semana a todos!

PD: Se abrió una nueva encuesta basada en el post del “Coa...”!!!

PDII: En mi facebook publico todas las fotos, aquí sólo algunas para compañar los textos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

asi que carreteando, eh?
bien, me parece,,,
nos vemos el Jueves...despues de mi aventura para llegar a MaEliana...ya veremos como me va.
un beso, mamá.

Anónimo dijo...

me gustaria decirle tantas cosas pero no se me ocurre...
espero que lo estè pasando bien, la echamos de menos, la recuerdo , voy a su escritorio y veo su foto, todos los lunes le hago su pieza.
y eso...venga pronto!
un beso y un abrazo, la amo mucho..
nenujen

Anónimo dijo...

que risa me dio que te llamaramos en el bus...
siii despertemos a la gente que va en el bus a san pedro de atacama!!!
jejeje
me alegro que este disfrutando los fines de semana, asi no se hace taaan tedioso..¿o igual?
cuidese y le estaremos informando como nos fue en el primer partido de la temporada Hilton_! 2008
Besos
Cote

Unknown dijo...

eres demasiado moderna con esto de las encuestas, jajajaja, graciosa..
tu pieza ta bacán mayu, enchuladísisisima..
ya q fuiste a san pedro, si ahorramos y nos vamos a vacacionar ayá nos haces un tour, ajaj
besos
dani sol